Espacios

Ahí irá el baño

Años me he pasado diseñando la piel de los baños de cualquier parte del mundo. Colecciones para recubrir, de ahí su nombre técnico revestimiento. Materiales que han puesto y pondrán color a nuestros espacios con la maravillosa cualidad que resiste al agua, ese es su origen.

Y ahora lo veo todo diferente ¿ Sería posible un espacio de aguas de barro o de piedras de otra forma? #willsee

La imaginación es la herramienta mágica con la cual se puede construir en la mente ilusiones y deseos, y la que te permite también la oportunidad de construirlos. ¡Hazlo!

¿Sabes como te gustaría que fuera tu lavabo?

Supongo que esta es el tipo de preguntas que he realizado tantas veces a lo largo de mi vida profesional, y que ahora mismo la vivo de otra forma nueva y diferente.

Y para poder responderla un muy buen punto de partida es:

Partir de las ideas que si tienes claras , cosas por ejemplo como la luz, la ubicación o el tamaño, y a partir de aquí proyecta, imagina y empieza a construir en tu mente.

Admira primero el espacio donde se ubicará la piel, al desnudo. Ese es el contenedor percibido antes de cubrirlo. Aquello que antes siempre hacia por deformación profesional era cubrir, aunque nunca he pasado por alto esta forma de percibir las cosas, desde la dualidad más global y esencial a la vez.

Ahora viendo todas estas maravillosas piedras «engarzadas» en tierra en las paredes, lo que más me gustaría es que fuera un espacio lo más «agreste» posible, lo más auténtico y respetuoso posible con su entorno, que se integraran desde fuera hacia dentro.

Rememoro como sería representar ese concepto , esa idea, esa sensación en un producto acabado: es eso lo que hacía.

Dentro del espacio, la ventana ha tenido una presencia de gran importancia, y se ha ido conformando casi por causalidad entre escalones de tierra, como si con las manos le hubiéramos hecho una espacio para que cupiera.

Todo ello me recuerda a un verano que disfruté con mi hermana de vivir unas semanas en unas cabañas en la India.

Por aquel entonces vivía en Italia. Estaba inmersa en una de mis fases más industriales, en la creación de productos, colecciones maravillosas para una empresa centenaria. Empresa que por cierto había creado el primer porcelánico del mundo, marca que después de varias compras, ventas y adquisiciones dejó de existir productivamente pero sigue en la memoria de muchos, es parte de la historia industrial de Europa, del mundo y mía.

La idea genial del porcelánico en realidad era lógica y sencilla, se trataba de compactar con mayor presión la base, la tierra o el atomizado, para disminuir su porosidad y hacerla lo más impermeable posible, y se obtuvo junto con la cocción y la temperatura un material maravilloso y auténtico que fue evolucionando por otros derroteros, que ahora no hace falta explicar.

Pues bien, lo importante de aquella anécdota es que inmersa en tanta precisión técnica industrial, una de las memorias que guardo de ese época y que aun me arrancan una sonrisa, es la sensación de lavarse con barreños en el suelo compactado en aquellas cabañas sencilla, humildes y esenciales, donde los espacios se entremezclaban sin dividirse. Se integraban unos con otros de forma armónica, y esa experiencia colocó en mi mente e imaginario una semilla nada europea y convencional que ahora recupero en este proyecto, algo relacionado no solo con la sencillez, la humildad sino con la belleza de lo realmente necesario.

Así que recordando me nace expresar que para la ocasión y para responder a esa pregunta, lo vamos a hacer de manea creativa, muy propio en mi. Viviremos un diseño de tránsito, que se ajuste a lo imprescindible, al concepto nómada, y con el origen en las vivencias de otras culturas, y ya dejaremos la decisión de la piel para luego.

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