In Work

ORIGENES

Volver a los orígenes, a la esencia de muchas de las cosas que nos han traido hasta aquí, al presente. Materia que debe construir un mañana mejor, con valores renovados y obligada reflexión al camino recorrido.

Es el año 1998, y reconozco que impresiona reconocer que una es del siglo pasado, pero como andan las cosas, más que nostalgía hay incluso algo de pesadumbre. Era la era industrial tardía, la Inglaterra de 1840 quedaba muy lejana, y ésta estaba más próxima al consumo que a la maquinaria. Era la época del diseño universalizado, del esplendor de mi ciudad Barcelona, del momento de democratizar las cosas bonitas. Esa instantánea de vida te la da el tiempo.

Y lo que se fabricaba doy fe que tenía ese espíritu de embelesar al espectador, de cautivar y destacar dentro de cada sector, cada fería era un reto, una aventura. Recuerdo personajes mágicos, creativos, emprendedores, que buscaban siempre los tres pies al gato, yo era una de ellos. Así que la inmersión profesional que esa época suposo para mi, en la fábrica, en los laboratorios y las materias primas, los viajes, las ferias, para un ser creativo como yo, fue el paraiso.

Guardo más recuerdos, que productos fabricados de esa época, aunque siempre hay algún lugar, algún baño, un restaurante, el suelo de una casa que me devuelve en forma de reflejo, la idea y la inspiración del diseño de cada pieza, de cada relieve de cada color, y allí están todavía.

Y existían muchos materiales que obvio ya estaban allí cuando llegué, materiales que era muy dificil cambiarlos, ni siquiera mejorarlos porque eran ancestrales, esenciales y totalmente atemporales, y reconozco que no pocas veces lo intenté.

¿Nunca te has preguntado por qué?

No cambian, ni su color, ni su supreficie, ni su estética, ni su formato, algunos han mejorado sus prestaciones ligeramente, se han copiado, pero son inimitables. Basicamente porqué responden a la originalidad del material primero del que supimos hacer y que ya no pudimos mejorar.

Eso le pasa al barro cocido, terracuita, terracota o cotto. Lo he nombrado de un montón de formas en multitud de países, y todos coincidian en el concepto estético del mismo, también es verdad que empezaba la globalización industrial de muchos sectores concentrados geograficamente.

La sensación natural que nos transmite este material es única. El pasar del tiempo imprime en ella, la terracota, una huella que la dota de una patina inconfundible, el desgaste de lo perecedero, que ya asumimos como algo que se ha conservado bien, que se ha mantenido a través del tiempo de forma casi heroica.

El barro es arcilla, tierra cocida con diferentes composiciones. Se han hecho a mano, con marcos de madera, por extrusión y por presión.

Can Marc es de los pocos hornos que quedan en Catalunya, seguro queda alguno más que iré recopilando con la garantía que conozco de lo que hablo. He decidido emprender este proyecto con lo que tengo, conocimiento, amigos, y paso a paso, con otra medida de la que ahora vengo. Los hornos antiguamente eran móviles, bueno en realidad temporales, se hacían allí dónde se pensaba edificar una masia o alguna casa familiar. Y de allí salían tanto baldosas «rajoles» como tejas. Can Marc es de un amigo, Joan, alguien mágico que ha mantenido la tradición familiar y que aun resiste en su oficio.

Aquí podrás encontrar información actualizada, relevante que tiene como objetivo prescribir y comunicar productos y materiales que concuerdan con nuestros valores. Y hay historia y razón de ser en todo lo que explico, es mi vida profesional.

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